viernes, 22 de agosto de 2008

Debate VI: ¿Una vuelta a la economía del bienestar?

Por Desiderio Fernández


Se ha dado a conocer la noticia que habría grandes probabilidades para que el gobierno compré y tome el control del paquete accionario de Aerolíneas Argentinas. Después de más 15 años en manos ajenas al estado, la aerolínea creada en lo años 50 volvería a formar parte del patrimonio público como ocurriera con AySA.
Siempre fui un defensor del periodo denominado “estado de bienestar”, donde el estado participaba activamente en la economía regulando actividades económicas o realizándolas él por cuestiones de estrategia, bienestar o escasez de la oferta privada. Pero... los tiempos que corren no son los 50, 60 y 70 en el mundo. Esos años están irremediablemente perdidos para siempre. No es bueno traer al presente experiencias anteriores pensando que hoy serán por lo menos razonables.
Hoy la economía tiene lecciones de sobra para condenar al librecambismo más acérrimo y al estatismo más recalcitrante. El mejor desempeño económico se obtiene mediante la mayor participación del sector privado que guiado por el beneficio y la mejor señal del mercado, el precio se produce y demanda lo que los consumidores y productores quieren. Pero siempre, bajo la tutela y vigilia del estado nacional para evitar abusos o “avivadas”. Es decir, la economía debe guiarse bajo un sistema económico llamado “mixto” con una fuerte participación privada y una participación estatal de regulación, información y control, proveyendo bienes públicos cuando la situación lo amerite.
La estatización futura de aerolíneas argentinas y la pasada con AYSA, la creación de ENARSA no significa que todo se retrotrae hasta antes de los decretos de Menem. Porque el mundo cambio y mucho. Es imposible volver al funcionamiento económico de los 50, 60 y 70; y lo que es más importante: esto no generará otro estado o economía del bienestar. El caso más patente es el de la educación Argentina. El estado la sigue administrando pero con un nivel lejano, años luz del excelente nivel que alcanzó hasta mediados de los años 70. No es posible volver a este tiempo histórico del país. Lo que se puede hacer es trabajar para construir dentro de una economía mixta, el mejor modelo económico para crecer por largos años y distribuir la riqueza. Pero creo que de el modo actual no e el mejor camino.
Un tema fundamental es el patrimonio de aerolíneas argentinas. ¿Cuál era el mayor valor o capital de AA? Sin lugar a dudas, las rutas aéreas, las cuales se perdieron en manos de otras compañías y ya no se pueden recuperar. Si ya no se tiene ese capital tan preciado para todo aerolínea administrar una compañía sólo en sus viajes y cuestiones burocráticas no tiene sentido. El sector privado guiado por el incentivo del lucro lo podría hacer mejor. Pero los capitalistas en realidad se están deshaciendo de una empresa que no les es rentable y con una abultada deuda. La explotaron lo mejor que pudieron hasta vaciarla, se quedaron con su mayor capital- las rutas aéreas- y ahora toda endeudada la devuelven. Mayor negocio imposible. Y todavía falta ver a cuanto la tasan. Solo resta el moño. Negocion.
No tengo nada en contra del personal de AA, me parece muy bien que luchen por sus derechos y por las fuentes laborales, pero no me parece justo que el estado se haga cargo de los sueldos que el sector privado no paga ni pagó. Como si un imprentero que anda con poco trabajo y acumula deudas le pida al estado que le de subsidios. Porque AA no es más ni menos que una empresa privada que produce en las mismas condiciones que el resto. Porque una de las características de la economía de mercado es la libre supervivencia de acuerdo a la eficiencia e eficacia en el manejo del negocio. Pero en la Argentina está muy desarrollado que cuando las cosas no salen bien por ineptitud se le toca la puerta al estado para que se haga cargo.
En nuestro país hay un fervor o sensibilidad por la vuelta de las empresas estatales. Todos las añoramos y hemos escuchado de nuestros mayores el afecto y el bien económico y social que hicieron en otro momento de la historia del país. Pero no pueden volver. Es como si nosotros con 30 o 40 años, nos juntáramos con la barra del campito del barrio y organizáramos los mismos partidos que hacíamos cuando teníamos 8 o 9 años. Todos, tenemos un gran recuerdo y afecto por esos años juveniles. Pero ya no pueden volver y si quisiéramos que vuelvan, ya no serían como en ese tiempo. Ídem para las empresas del estado.
El sector privado tiene que garantizar la mayoría de los bienes y servicios guiados por el ánimo de lucro. Y el estado debe ser el encargado de mirar sigilosamente si este beneficio es confiscatorio y en que nivel debe estar. El estado debe regular, legislar, controlar y vigilar al sector privado. Y solo en ciertos sectores (como salud y educación por ejemplo) debe proporcionar los denominados bienes públicos. La función del estado debe focalizarse a solucionar las denominadas fallas del mercado además de realizar las funciones básicas (seguridad exterior e interior, administración de justicia, administración comunal, etc).
A modo de conclusión, las empresas del estado están muy arraigadas en el corazón de toda una generación, no sólo argentina sino del mundo. Los años 50 (conocidos como los años plateados) y los años 60 (conocidos los años dorados del capitalismo) fueron el periodo de más igualdad y oportunidad para miles de jóvenes y adultos en el mundo. Cuando se vivió prácticamente en pleno empleo y con niveles de vida que se superaban generación a generación. Y es verdad también que la participación del estado fue preponderante en este nivel de vida medido en bienestar y aumento de PBI per. capita. Pero es verdad que hubo cambios radicales: el fracaso del sistema comunista desbalanceo el contrapeso que le hacia al capitalismo. Aunque a muchos no les guste, luego de la segunda guerra mundial la economía no tenía muchas respuestas a preguntas que hoy posee. Y el sistema soviético era considerado exitoso en términos de producción, no así de bienestar y libertades. El mundo capitalismo tenía mucho miedo que el comunismo se expanda hacia el resto de los continentes. En especial Asia y América latina. Ante este horror, el capitalismo dio ciertas libertades y permitió que en ciertas regiones del mundo hubiera cierto bienestar y calidad de vida. Lamentablemente, nuestra bonanza económica se debió a cuestiones externas más que a internas. Cuando el comunismo dio signos de agotamientos a fines de los 70 y 80, ahí el capitalismo apretó el acelerador para aumentar la tasa general de ganancia como hizo a partir de 1870. Los ciclos económicos tienen plena vigencia.
Debemos aprender las lecciones del pasado para no cometer horrores en el futuro y recordar que las “joyas de la abuela” eran solo de ellas y se fueron con su tiempo. Debemos vivir y actuar de acuerdo a nuestro tiempo y circunstancias.


Buenos Aires, 18 de julio de 2008

Debate V: El trasfondo de la votación por las retenciones móviles

Por Desiderio Fernández

El senado de la nación en la madrugada de hoy vivió una jornada caliente: el vice-presidente de la nación, Julio Cobos votó en contra del proyecto oficial a favor de las retenciones móviles. El gobierno de CFK tenía gran confianza en obtener los votos necesarios para imponer su mayoría y que el proyecto tenga ratificación legislativa. Pero las cosas no salieron como el Kirchnerismo quería. Así como ocurre en la vida, hay idas y vueltas y tanto el poder político como la buena estrella suelen cambiar. Es el mayor golpe político que sufren los K desde que asumieron el gobierno en 2003.
Hace 7 meses que CFK asumió el gobierno luego de las elecciones de octubre y su falta de liderazgo para gobernar es más que notoria: la renuncia del ministro de economía Martín Lousteau, la espiral inflacionaria sin solución, la intervención y destrucción del sistema estadístico nacional y el aislamiento internacional fueron señales que algo no andaba bien con el nuevo gobierno. Que ni siguiera tuvo la denominada “primavera” al asumir el mando dado el escándalo por la valija con US$ 800.000 de Antonini Wilson. El broche de oro fue la resolución 125 que desató el conflicto feroz con el campo y que está paralizando al país.
La decisión de Cobos fue de vital importancia por tres cuestiones. Primero, porque el vice-presidente votó de acuerdo a sus convicciones y no con la llamada “disciplina partidaria”, aunque el mismo no es peronista sino radical pero forma parte del gobierno. Segundo, la institución de vice-presidente dejó de ser un cargo sin trascendencia para definir cuestiones importantes. Tercero, porque esta decisión de Cobos es difícil de encontrar en el arco político argentino: hace años que un político no tomaba una decisión de tamaña magnitud y que seguramente significará la destrucción de su futuro político. Y pensar que todavía quedan 3 años y medio de gobierno. Es increíble el desgaste del gobierno de CFK en tan solo 7 meses de gobierno. Evidentemente no sabe gobernar.
Pero, dejando de lado la decisión de Cobos, máximo culpable para el oficialismo al cual él pertenece, el trasfondo político es mucho más amplio: en realidad como viene transcurriendo en los últimos 50 años en la historia política argentina, la votación del senado mostró, otra vez, la feroz interna del peronismo. Hubo 11 senadores peronistas que votaron en contra del proyecto oficial; los más conocidos son Reutemann (ex gobernador de Santa Fe), Adolfo Rodríguez Saá (ex presidente de la nación y ex gobernador de San Luis), Carlos Menem (ex presidente de la nación y ex gobernador de la Rioja), Chiche Duhalde (esposa del ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Alberto Duhalde) y Juan Carlos Romero (ex gobernador de Salta) entre otros. Es decir, hoy se quiere elevar a Cobos como el responsable del proyecto de las retenciones móviles. Pero en realidad lo que hizo fracasar el proyecto fue la negativa de muchos senadores del propio partido que no estaban de acuerdo con el manejo que CFK hizo del tema ni con el propio gobierno.
Estas internas peronistas fueron y son conocidas en la historia política Argentina. La última fue la pelea entre Duhalde y Kirchner en 2005 cuando “el pingüino” apabulló al “cabezón”. Pero a Duhalde nunca hay que darlo por muerto. Por que siempre vuelve...En 1999 Menem le quito el respaldo político y partidario a Duhalde y luego del asesinato de José Luis Cabezas en Pinamar, lugar de veraneo de Duhalde, le quito la chance de que sea presidente de la nación en las elecciones de octubre de 1999, las cuales ganaría la coalición Frepaso-Radical con Fernando de la Rua y “Chacho “Alvarez a la cabeza. Mucho consideraban a Duhalde un cadáver político pero se levantó...y en 2002 era presidente del modo más trágico para la democracia argentina: elegido por el senado luego de la renuncia del ex presidente De la Rua en diciembre de 2001.
Dejando de lado que fue una sesión ordinaria como tantas otras donde los legisladores no se ponen de acuerdo, lo grave es notar que detrás de toda la cuestión (a favor o no del proyecto) estaba la temida interna del peronismo. Porque muchos senadores votaron principalmente por despecho hacia el oficialismo. Eran peronistas excluidos marginados luego que el tornado K asomara en la escena política en 2003 y se manejara con los mismos métodos y mecanismos que tanto se le criticaron al hoy anciano Carlos Menem. Había pasado en 1983 con la fórmula de Luder- Bittel cuando el pueblo argentino, mayormente peronista y con gran oportunidad de devolverle al peronismo el gobierno rechazó y le dio la espalda a la conducción de ese entonces del movimiento justicialista para volcarse hacia el radical Raúl Ricardo Alfonsin. Era trágica para la democracia, la pluralidad de ideas y la paz social el recuerdo del entonces candidato a gobernador bonaerense y jefe del PJ bonaerense Herminio Iglesias cuando en el acto de fin de campaña quemó un ataúd que representaba al radicalismo. La gente sintió el impacto y votó por la negativa hacia el proyecto que ese sector del peronismo representaba.
Lamentablemente, la interna peronista y el partido que parió el General ese lejano 17 de octubre de 1945 es el timón de las decisiones trascendentes en la política de nuestra Argentina. Hoy como en antaño, la suerte del país parece definirse en el partido justicialista. Lo que pasó hoy no es más que la propia contradicción del ser argentino. Allá en los años 20, Scalabrini Ortiz en su premiada obra magna “El hombre que está sólo y espera”¹ hizo una descripción de las características del “ser nacional” y vaya que no estaba equivocado el hombre.
Para desgracia de nuestro destino, las oscilaciones de nuestro bienestar y economía están supeditadas a las internas y conflictos dentro del partido político más importantes del país. Ojalá vayamos hacía un régimen menos presidencialista como los europeos donde además del presidente hay una primer ministro que amortigüé estas crisis del presidencialismo y logre consensos. Nuestro país se merece virar hacia un sistema parlamentarista. En todo el mundo, el sistema presidencialista sólo es “exitoso” en los Estados Unidos. No tengo memoria en los últimos 30 años de gobiernos exitosos con un sistema tan rígido como el presidencialismo. Los países más exitosos y con menos desigualdad del planeta tienen regímenes con presidente y primer ministro más flexibles para evitar crisis sistémicas.





Buenos Aires, 17 de julio de 2008




¹ Raúl Scalabrini Ortiz, el Hombre que está sólo y espera, librerías anaconda, 1931, Buenos Aires.

Debate IV: Acumulación y distribución en la Argentina

Por Desiderio Fernández

Transcurridos 6 años de la salida del régimen de convertibilidad en nuestro país las tasas de crecimiento del producto, consumo, inversión, servicios públicos y otros indicadores industriales u económicos muestran niveles que hace mucho tiempo no sucedían. Nadie niega el fuerte crecimiento que hasta 2007 por lo menos experimento el país. Pero hay otro tema que ha quedado relegado y es la cuestión de la distribución. ¿Es lo mismo crecimiento que distribución? Evidentemente que no. Se puede crecer pero sin distribuir en forma equitativa el producto del crecimiento.
Para los no entendidos una medida muy común de desigualdad en economía es el denominado coeficiente de Gini. El mismo tiene un rango de 0 a 1. Cercano a cero nos muestra que la sociedad en cuestión es totalmente equitativa y justa. Una ratio de 1 nos dice que 1 sola persona se lleva toda la riqueza. En la Argentina este indicador económico-social es elaborado por el INDEC organismo bastante y me quedo corto desprestigiado a partir de la intervención en enero de 2007.
En la Argentina a pesar del fuerte crecimiento económico y los niveles record de recaudación tributaria y de recursos públicos, la desigualdad no cede. Es más, si se computara la real inflación el coeficiente de Gini superaría el 0,50. La última medición establecía un GINI de 0,495 y por algo el INDEC dejó de publicarlo. Durante décadas pasó lo mismo con la distribución del ingreso a partir del gobierno militar allá en los setenta. Y el objetivo era muy claro: no divulgar que la participación del asalariado en la riqueza nacional estaba llegando a nivel muy bajos. Es decir, había un involución o distribución regresiva del ingreso.
Luego de la mega crisis de fines de 2001 el país mejoró notablemente sus tasas de empleo y desempleo. Pero hay un dato a tener en cuenta que muchos olvidan. Hace unos años un economista de la London School of Economic de la Universidad de Londres de apellido Atkinson escribió un artículo donde comentaba que en los años 70 era pobre quien no tenía trabajo. La pobreza estaba asociada a la desocupación. Pero en los 90 cambió esta relación: se podía ser pobre sin estar desocupado. Esto es exactamente lo que está sucediendo en nuestro país. Las tasas de empleo y desempleo han ido mejorando notablemente no sólo en lo que respecto al incremento de personas que consiguió trabajo sino también en muchos desalentados e inactivos que se han podido re-incorporal al mercado laboral.
La Argentina no ha podido reducir la desigualdad a pesar del fuerte crecimiento económico de los últimos años. Se ha crecido pero está ausente o pendiente el tema de la distribución del ingreso. Los mecanismos de mercado o institucionales que debían haber actuado en consecuencia han fallado. Las causas son varias y complejas pero un tema fundamental es la falla de las instituciones laborales (ejemplo, los ministerios de trabajo, las organizaciones sindicales, las cámaras empresarias, las ONG, etc) en la implantación reglas claras donde todos los sectores ganen. La prueba más rotunda de esto es que más del 45% de los trabajadores continúa trabajando en la economía informal o no registrada. Son personas que el día de mañana no tendrán jubilación ni tienen actualmente cobertura médica o seguro ante accidentes. La vista gorda viene desde el estado quién conoce perfectamente el tema y hace oídos sordos; las organizaciones sindicales como la CGT quien dice defender los derechos de los trabajadores pero sólo es de la boca de sus dirigentes para afuera. El coeficiente de GINI también es otro elemento que viene ha ratificar lo expuesto anteriormente.
Por último, un factor que está incidiendo en la desigualdad y que estaba ausente en los 90 es la inflación. La misma licua el poder adquisitivo de la moneda y reduce el poder de compra de los salarios. En los años noventa ocurría que si bien la tasa de desempleo y sub.-ocupación eran altas, una persona con problemas de empleo tomaba una bordeadora y salía a cortar pasto por las calles. Recibía por ejemplo 10 pesos por su labor. Que eran 10 dólares dada la paridad pesos = dólar y como no tenía inflación y había competencia por los bienes importados la persona vivía. Mal pero sobrevivía. Actualmente hay una leve pero creciente tendencia que si bien esta persona hoy este ocupada la inflación y el atraso de los salarios está reduciendo su nivel de vida e incrementando lentamente el nivel de pobreza e indigencia. La inflación es una enfermedad económica silenciosa como los ACV: están agazapadas y latentes y en un momento estallan y dejan al paciente hemipléjico o con partes del cuerpo paralizado.
Nuestro país estaría entrando en una “trampa de desigualdad”. Donde a pesar del fuerte crecimiento, la falla de las instituciones laborales de la economía y el incremento de la inflación harían que en un contexto de crecimiento económico miles de argentinos ingresen otra vez lentamente a la categoría de pobres. Como bien comente en otro artículo, son las contradicciones propias que padece el país. Hay muchos sectores económicos que vienen acumulando riquezas desde 2002 y que no quieren repartir. Por encima de todos está el estado quien no toma el lugar que le corresponde en una economía que se considera de mixta. Un tema aparte son los subsidios que el estado gira a ciertos sectores como transporte, alimentos y servicios públicos para congelar precios y tarifas. En muchos casos son sumas de dinero en millones para amigos y amigotes de funcionarios de turno.
Concluyendo, si todos los argentinos no logramos comprender que sin distribución del excedente económico no puede haber país donde prospere la democracia y se pueda vivir sin miedo a las libertades individuales preparémonos para construir cárceles y penales penitenciarios en lugar de escuelas para albergar a los excluidos del sistema que tarde o temprano saldrán a las calles a buscar lo que se les niega. No sea cosa que en la Argentina se instale la re-distribución del ingreso...por medio de apropiarse de lo ajeno. Es decir: la delincuencia en masa.

Buenos Aires, 16 de julio de 2008

Debate III: La ausencia del FFCC en el tráfico de personas y cargas: sus consecuencias en la Argentina reciente

Por Desiderio Fernández

Desde los años 60 y 70 comenzó en el país una corriente de fuerte hostigamiento hacia el transporte ferroviario que tuvo su cenit a fines de los años 80 y principios de los 90 con la Ley de Reforma del Estado de 1989 que expresa entre otros temas, la privatización de los trenes, vías y estaciones.
A mediados de los años 80, el entonces Ministro de Obras Públicas de Alfonsin, Rodolfo Terragno había preparado proyectos de privatizaciones que incluía a los ferrocarriles pero en virtud de la posición de debilidad del entonces gobierno radical por los fracasos de los planes Austral y Primavera por un lado, y la rotunda victoria del peronismo en las legislativas de 1987, pospusieron unos años medidas que se harían efectivas con el gobierno de Menem.
El desmantelamiento del sistema ferroviario obedece a varios motivos. Primero, al ingreso de capitales en especial norteamericanos a mediados de los años 60 enfocados a la industria automotriz. Estas inversiones que multiplicaron las plantas productoras de automóviles fueron el germen del hostigamiento que sufrió el FFCC. También la creación de diversas autopistas que en los años 70 prosperaron en Buenos Aires durante el “Proceso de Reorganización Nacional” fueron otros impulsos de asentamiento del Transporte automotor en detrimento del ferroviario.
Luego con la llegada de la democracia política otra vez fue furibundo el desgaste y las críticas que fue recibiendo el transporte ferroviario. Se lo acusaba de ser ineficiente, de tener en pésimo estado el material rodante y las vías, de generar grandes déficit que el estado vía emisión monetaria debía cerrar lo cual generaba más inflación e incrementaba el déficit público consolidado.
De esta manera, se fueron dando las condiciones para que Menem con el respaldo de la mayoría del electorado nacional dispusiera la privatización de los ferrocarriles del estado. El objetivo era mejorar la competencia y dar un servicio mucho mejor al que podía dar el estado, dado que el sector privado iba a traer inversiones que mejorarían la infraestructura y la calidad del servicio. Cosa que no ocurrió porque se paso de un monopolio público a un oligopolio privado quienes no realizaron las inversiones prometidas pero si reciben mes a mes, los subsidios que todos los argentinos les entregamos por los impuestos que pagamos. Actualmente, el estado de la infraestructura y material rodantes está en su piso más bajo. Prácticamente no hay mantenimiento ni inversión de reposición.
Ahora bien ¿Qué paso en realidad? El desmantelamiento del sistema ferroviario fue a beneficio del aumento del transporte automotor. Acaso ninguno se preguntó alguna vez porque hay tanta cantidad de autos en la ciudad de Buenos Aires o en el conurbano. La explosión automotriz de los 90 y que continúa ahora dejó a la ciudad y GBA saturada de autos. No hubo una planificación organizada y todo se incremento en forma exponencial generando un descalabro en tiempo, infraestructura, costos y...vidas humanas.
Las noticias cotidianas de muertes en las rutas argentinas son producto de este fenómeno económico que fue dejarle al transporte automotor el tráfico que antes tenía el ferroviario. Y las consecuencias están a la vista. El sistema ferroviario tenía grandes ventajas en principio sobre el transporte automotor. Primero, en los viajes de carga era mucho más económico el transporte de mercaderías o ganado en pie en FFCC que en camiones. Ahora, las rutas están colapsadas por camioneros que tienen que hacer grandes distancias y quedan extenuados de esos viajes e incrementan el riegos de accidentes (en la mayoría de los accidentes en las rutas, casi todos se deben a causas humanas). El costo de transporte en FFCC era muy inferior al transporte actual vía micro o camiones. Otro factor importante era el referido al medio ambiente. Por lejos, el trasporte FFCC contaminaba mucho menos y afectaba en menor proporción la calidad de vida por medio de emisiones a la atmósfera de ciertos tipos de gases. Y por último, está la cuestión más importante: la pérdida de vidas humanas por el imprudente crecimiento del transporte automotor en las últimas décadas. No es casualidad que el aumento de accidentes fatales fue creciendo en forma inversa al desmantelamiento del sistema ferroviario. El crecimiento de autos y camiones sin planificar bien sus costos y rutas generó que se potencie la probabilidad de accidentes y muertes en las rutas y avenidas de todo el país.
Detrás de todo este sistema, es obvio que hay intereses económicos que presionaron e hicieron lobby a favor del sistema automotor en demetrio del ferroviario. El dinero y el poder fueron la madre y los gobiernos el padre de la muerte del mejor sistema de transporte que tiene el mundo: el ferroviario por sus mejores costos en viajes largos, sea de carga y/o pasajeros, por sus menor contaminación, por más rapidez en ciertos tipos de viajes, por las menores vidas perdidas por cuestiones de accidentes y en especial, por la función social que cumplía el FFCC.
Termino este articulo con la función más importante que cumplía el FFCC: la de unir pueblos, de conectar regiones. Tenía una vital función social y de interrelación de diferentes pueblos y parajes. Su muerte condenó al abandono a miles de pueblos del interior de las provincias argentinas que cuando se levantaron las vías sus habitantes tuvieron que irse en busca de nuevos rumbos por falta de trabajo. Porque la ausencia del FFCC se llevó esa luz de esperanza y alegría que invadía a los pueblos cuando el FFCC llegaba a cada estación con víveres, medicamentos, provisiones, combustibles, médicos y maestros para las regiones más distantes. El desmantelamiento del FFCC significó la muerte de muchos pueblos y la condición de “Emigrados” de muchos compatriotas.
Ojalá algún día nuestro país recupere el sistema ferroviario. Para profundizar más el tema, hay varios libros que recomiendo. Los escribió el ferroviario Juan Carlos Cena. Los más conmovedores son “El Ferrocidio” y “El guarda-palabras, memorias de un ferroviario”. Brillante prosa en memoria y reconocimiento al tan querido FFCC.

Buenos Aires, 15 de julio de 2008

Debate II: La ausencia del tercer elemento en el concepto de Nación

Por Desiderio Fernández

En un primer curso de Derecho Constitucional o Derecho Público habitual en Ciencias Económicas o Sociales unos de los primeros tópicos que se abordan es el referido a los conceptos de Nación y Estado. Se dice que el “Estado es la Nación jurídica y políticamente organizada”. Definición básica de manual. Ahora bien ¿Por qué es tan importante para cualquier ciudadano saber con precisión los alcances del término Nación? Es importante porque en ella se encuentra una de las llaves del estancamiento económico de la Argentina y de su involución como sociedad.
Se dice que la Nación está compuesta de tres elementos en forma excluyente. Primero, Un territorio. Segundo, la población y tercero, el destino, rumbo y objetivos en común de sus habitantes. Este último elemento es el cuál jamás tuvo nuestro país y causa fundacional de nuestro atraso.
Es extensa la literatura que expresó las enormes riquezas naturales que la naturaleza le dio a nuestro país. Como también es bien conocido el potencial humano cimentado a lo largo de décadas en una tradición universitaria al mejor estilo europeo. Premios Nóbeles como Houssay, Leloir, Milstein y tantos científicos que triunfan en el exterior son el mejor ejemplo del poder que subo ganarse con respeto la educación argentina. Entonces si tenemos enormes recursos naturales y capital humano de excelencia ¿Por qué nuestro país se encuentra inmerso en un histórico y penoso derrotero? ¿Qué falló?
Allá en el tiempo, el Premio Nóbel Americano Paul Anthony Samuelson dijo que “Argentina no tiene un problema económico, sino político y sociológico”. Y gran razón tenía el yanquee. El déficit de nuestro país se manifiesta en la carencia de este tercer componente: el destino, rumbo y objetivos en común que caracterizo y cimentó la grandeza de países como Inglaterra, Alemania y los Estados Unidos. Ellos tenían y tienen un destino y deseos de poder y plenitud que nuestro país siempre careció. La Argentina es el típico estudiante que tiene todas las condiciones para recibirse con honores y luego termina atendiendo un puesto de diario (oficio muy honrado de por si) por ser incapaz de desplegar todas sus condiciones producto, de sus propias contradicciones internas. Porque es así: somos una nación inmadura y contradictoria.
Nuestro país se pobló con personas de todo el globo terráqueo, aunque mayormente de europea occidental y oriental. Las corrientes inmigratorias que caracterizaron los grandes flujos en los siglos 19 y 20 estableció una población totalmente heterogénea: había italianos, españoles, rusos, polacos, alemanes, japoneses y luego a fines del siglo 20, de países limítrofes y orientales chinos y coreanos. Si bien actualmente debido al cese de las grandes migraciones y el fallecimiento de las primeras camadas de aventureros trasatlánticos que venían a nuestro país a hacerse la “América” dentro de la estructura demográfica Argentina son minoría los extranjeros y los hijos de extranjeros. En los años 20 y 30 tuvieron gran preponderancia en la población total del país.
Este rejunte de personas de diferentes latitudes con distintos idiomas, culturas, valores, sueños fue la principal causa de la inexistencia de ese objetivo en común que permitiera el despegue de nuestro país. Cuál es el contraejemplo de Argentina: Alemania. Luego de la segunda guerra mundial, Alemania estaba devastada y en ruinas. ¿Qué posibilito el famoso “milagro alemán”? no otra cosa que la grandeza del pueblo alemán que tuvo que empezar de cero y reconstruir su país. Pero contaban con el mayor intangible que puede contar un pueblo: el deseo expreso de su población de ser una gran nación. Y partir de ellos desplegó todas sus condiciones y aptitudes para lograr ser otra vez un país adelantado y de primer nivel.
Como población somos una mezcla y un rejunte de todo un poco. Ya no queda en el torrente sanguíneo del país rastros de sangre autóctona. Se la extermino como se extermino a los gauchos allá en el siglo 19 por “bárbaro” y también en el siglo 20 cuando miles de científicos y jóvenes tuvieron que exiliarse debido primero a la “noche de los bastones largos” y después por el tenebroso proceso de reorganización nacional. Debido a los distintos orígenes de nuestros predecesores no se desarrolló en nuestra nación el objetivo de ser una gran nación. Se vive criticando al país, a su gente cuando el país no es más que la suma agregada de todos sus miembros. Y se mira al extranjero encandilado ante el éxito ajeno.
El error de diagnostico en nuestras políticas económicas, la falencia en el direccionamiento de nuestra política interna y externa, la incapacidad de aprovechar las riquezas humanas y naturales que tiene el país es motivo de la ausencia del tercer elemento en el concepto de nación. Ejemplos como el nuestro hay de sobra en el mundo. Ojala nuestro nación algún día pudiera tomar conciencia de su déficit y se ponga de pie.

Buenos Aires, 11 de julio de 2008

Debate I: La inconsistencia en la retórica económica del gobierno

Por Desiderio Fernández*
A lo largo del tiempo los gobiernos peronistas han incurrido en discursos que desde mi punto de vista, adolecen de una inconsistencia en su retórica. ¿A qué me estoy refiriendo? Ayer como hoy, el gobierno peronista ha tomado medidas de política económica a expensas (y en contra) del pueblo obrero y la clase media. Las medidas que realizó en el pasado (con Menem, privatizaciones y desmantelamiento del estado de bienestar, desregulación de distintos mercados como el de salud y de trabajo, sobre-valuación del tipo de cambio real lo cuál destruyo la industria nacional y elevo el desempleo a tasas nunca antes vistas en la historia argentina) y las que actualmente realiza el gobierno de CKF (destrucción del sistema estadístico nacional, otorgamiento de subsidios sin discriminación, retroalimentación de la inflación vía políticas imprudentes monetarias y fiscales, incapacidad para orientar la inversión hacia sectores estratégicos, no formación de una burocracia profesional-técnica elegida en base al concurso público, etc.) perjudican en forma excluyente a sus mismas bases electorales: el pueblo obrero y la clase media.
Con Menem fue el apogeo de este tipo de políticas que uno creyó que no iban a volver a repetirse. Pero por desgracia de nuestro destino, como somos un país cíclico volvemos a cometer los mismos errores. Ayer como hoy. El gobierno con las medidas que toma esta lastimando a la propia población que la depositó en los máximos cargos de gobierno. Es decir, como pasó con Menem, el gobierno está traicionando a su base electoral. No es nueva esta conducta del peronismo. En nombre de Perón se cometieron muchas desgracias en contra del pueblo. El peronismo comete el error que le endilga a sus opositores: de soberbio y tirano. Sino se está con la línea de pensamiento del gobierno, se es gorila y apátrida. Si se está a favor, se es un argentino noble y genuino. Ni un caso ni el otro. Así como en la economía se la quiere dividir entre Ortodoxia vs. Heterodoxia, lo mismo quieren hacer con el pueblo argentino. Se lo intenta dividir.
En la década de los noventa, la caída del gobierno de la URSS y la destrucción del comunismo como sistema económico viable significó que el capitalismo salió airoso en esta disputa ideológica sobre cuál de los dos sistemas era el mejor para lograr el crecimiento y el tan ansiado desarrollo económico. Porque en definitiva los pueblos lo que quieren es desarrollarse, entendiendo esto como el incremento del bienestar y mejoramiento en el nivel de vida de sus ciudadanos y la libertad plena de su pensamiento y acción. El problema viene cuando los gobiernos equivocan este camino o cuando peor, cuando en su nombre realizan políticas económicas que van en contra del mismo. Actualmente, la teoría económica a diferencia de los años 20 y 30, tiene herramientas y fundamentos prácticamente científicos a las cuestiones del desarrollo y el crecimiento económico.
En conclusión, las groseras fallas de las políticas económicas en general y en especial del peronismo en los últimos 19 años, serían producto de errores en la interpretación de los problemas y segundo en las herramientas para solucionarlos. Aunque es dudoso, que con economistas formados en los mejores centros de economía y con acceso periódico a las últimas discusiones y estado de la economía, éstos fallen tan rotundamente en sus diagnósticos y recetas. Si en la economía y/o política hubiera mala praxis deberíamos importar economistas y dirigentes.
Quizás, siendo contemplativo con la historia uno podría decir que Menem fue producto de sus “circunstancias y momentos”. Las reformas que él propicio fueron generales en todo el mundo, desde América latina hasta Europa oriental. Prácticamente no había forma de escapar al “pensamiento único” que avasalló a todo el mundo luego de la caída del sistema comunista.
Pero 19 años después, no hemos aprendido la lección de la historia. Seguimos siendo una sociedad inmadura. El tiempo no nos hizo recapacitar ni aprender de nuestros errores. La soberbia que se ve y expresa en cada acción de gobierno de CFK es la misma que tenía Menem. O acaso cuando se aprobó hace horas el proyecto de retenciones móviles en la cámara de diputados y estos aplaudían y se abrazaban no les recordó cuando en el mismo recinto se votó la venta de YPF, Gas del Estado y demás empresas públicas. La misma euforia y algarabía invadía el alma de esos diputados, distintos en nombres la mayoría pero igual de equivocados que los de antaño.
Lamentablemente la economía no puede hacer experimentos controlados como si puede hacer la física y la química. Las nefastas medidas económicas tienen su prueba y testeo en las calles de todo el país. Y en la situación laboral y social de todo el pueblo. No recuerdo quién dijo que “no hay mejor verdad que la realidad”. Pero es así.
El gobierno de CKF como los últimos gobiernos peronistas invocan sus medidas de política económica para re-distribuir el ingreso y mejorar la desigualdad social de su base electoral. Pero en realidad con sus medidas inadecuadas siempre terminan traicionado al pueblo que con esperanza y fe los votó. Es decir, se cumple en la Argentina, la fábula del escorpión y la rana.
De esta manera se puede apreciar la inconsistencia en la retórica populista del gobierno con sus medidas efectivas. Ojala el pueblo algún día se de cuenta de estas cuestiones y no se deje engañar ante falsos espejismos. Por eso la importancia hoy más que nunca, de un pueblo educado y despierto.
* nombre de de escritura del autor

Buenos Aires, 10 de julio de 2008.