viernes, 22 de agosto de 2008

Debate II: La ausencia del tercer elemento en el concepto de Nación

Por Desiderio Fernández

En un primer curso de Derecho Constitucional o Derecho Público habitual en Ciencias Económicas o Sociales unos de los primeros tópicos que se abordan es el referido a los conceptos de Nación y Estado. Se dice que el “Estado es la Nación jurídica y políticamente organizada”. Definición básica de manual. Ahora bien ¿Por qué es tan importante para cualquier ciudadano saber con precisión los alcances del término Nación? Es importante porque en ella se encuentra una de las llaves del estancamiento económico de la Argentina y de su involución como sociedad.
Se dice que la Nación está compuesta de tres elementos en forma excluyente. Primero, Un territorio. Segundo, la población y tercero, el destino, rumbo y objetivos en común de sus habitantes. Este último elemento es el cuál jamás tuvo nuestro país y causa fundacional de nuestro atraso.
Es extensa la literatura que expresó las enormes riquezas naturales que la naturaleza le dio a nuestro país. Como también es bien conocido el potencial humano cimentado a lo largo de décadas en una tradición universitaria al mejor estilo europeo. Premios Nóbeles como Houssay, Leloir, Milstein y tantos científicos que triunfan en el exterior son el mejor ejemplo del poder que subo ganarse con respeto la educación argentina. Entonces si tenemos enormes recursos naturales y capital humano de excelencia ¿Por qué nuestro país se encuentra inmerso en un histórico y penoso derrotero? ¿Qué falló?
Allá en el tiempo, el Premio Nóbel Americano Paul Anthony Samuelson dijo que “Argentina no tiene un problema económico, sino político y sociológico”. Y gran razón tenía el yanquee. El déficit de nuestro país se manifiesta en la carencia de este tercer componente: el destino, rumbo y objetivos en común que caracterizo y cimentó la grandeza de países como Inglaterra, Alemania y los Estados Unidos. Ellos tenían y tienen un destino y deseos de poder y plenitud que nuestro país siempre careció. La Argentina es el típico estudiante que tiene todas las condiciones para recibirse con honores y luego termina atendiendo un puesto de diario (oficio muy honrado de por si) por ser incapaz de desplegar todas sus condiciones producto, de sus propias contradicciones internas. Porque es así: somos una nación inmadura y contradictoria.
Nuestro país se pobló con personas de todo el globo terráqueo, aunque mayormente de europea occidental y oriental. Las corrientes inmigratorias que caracterizaron los grandes flujos en los siglos 19 y 20 estableció una población totalmente heterogénea: había italianos, españoles, rusos, polacos, alemanes, japoneses y luego a fines del siglo 20, de países limítrofes y orientales chinos y coreanos. Si bien actualmente debido al cese de las grandes migraciones y el fallecimiento de las primeras camadas de aventureros trasatlánticos que venían a nuestro país a hacerse la “América” dentro de la estructura demográfica Argentina son minoría los extranjeros y los hijos de extranjeros. En los años 20 y 30 tuvieron gran preponderancia en la población total del país.
Este rejunte de personas de diferentes latitudes con distintos idiomas, culturas, valores, sueños fue la principal causa de la inexistencia de ese objetivo en común que permitiera el despegue de nuestro país. Cuál es el contraejemplo de Argentina: Alemania. Luego de la segunda guerra mundial, Alemania estaba devastada y en ruinas. ¿Qué posibilito el famoso “milagro alemán”? no otra cosa que la grandeza del pueblo alemán que tuvo que empezar de cero y reconstruir su país. Pero contaban con el mayor intangible que puede contar un pueblo: el deseo expreso de su población de ser una gran nación. Y partir de ellos desplegó todas sus condiciones y aptitudes para lograr ser otra vez un país adelantado y de primer nivel.
Como población somos una mezcla y un rejunte de todo un poco. Ya no queda en el torrente sanguíneo del país rastros de sangre autóctona. Se la extermino como se extermino a los gauchos allá en el siglo 19 por “bárbaro” y también en el siglo 20 cuando miles de científicos y jóvenes tuvieron que exiliarse debido primero a la “noche de los bastones largos” y después por el tenebroso proceso de reorganización nacional. Debido a los distintos orígenes de nuestros predecesores no se desarrolló en nuestra nación el objetivo de ser una gran nación. Se vive criticando al país, a su gente cuando el país no es más que la suma agregada de todos sus miembros. Y se mira al extranjero encandilado ante el éxito ajeno.
El error de diagnostico en nuestras políticas económicas, la falencia en el direccionamiento de nuestra política interna y externa, la incapacidad de aprovechar las riquezas humanas y naturales que tiene el país es motivo de la ausencia del tercer elemento en el concepto de nación. Ejemplos como el nuestro hay de sobra en el mundo. Ojala nuestro nación algún día pudiera tomar conciencia de su déficit y se ponga de pie.

Buenos Aires, 11 de julio de 2008

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