viernes, 22 de agosto de 2008

Debate V: El trasfondo de la votación por las retenciones móviles

Por Desiderio Fernández

El senado de la nación en la madrugada de hoy vivió una jornada caliente: el vice-presidente de la nación, Julio Cobos votó en contra del proyecto oficial a favor de las retenciones móviles. El gobierno de CFK tenía gran confianza en obtener los votos necesarios para imponer su mayoría y que el proyecto tenga ratificación legislativa. Pero las cosas no salieron como el Kirchnerismo quería. Así como ocurre en la vida, hay idas y vueltas y tanto el poder político como la buena estrella suelen cambiar. Es el mayor golpe político que sufren los K desde que asumieron el gobierno en 2003.
Hace 7 meses que CFK asumió el gobierno luego de las elecciones de octubre y su falta de liderazgo para gobernar es más que notoria: la renuncia del ministro de economía Martín Lousteau, la espiral inflacionaria sin solución, la intervención y destrucción del sistema estadístico nacional y el aislamiento internacional fueron señales que algo no andaba bien con el nuevo gobierno. Que ni siguiera tuvo la denominada “primavera” al asumir el mando dado el escándalo por la valija con US$ 800.000 de Antonini Wilson. El broche de oro fue la resolución 125 que desató el conflicto feroz con el campo y que está paralizando al país.
La decisión de Cobos fue de vital importancia por tres cuestiones. Primero, porque el vice-presidente votó de acuerdo a sus convicciones y no con la llamada “disciplina partidaria”, aunque el mismo no es peronista sino radical pero forma parte del gobierno. Segundo, la institución de vice-presidente dejó de ser un cargo sin trascendencia para definir cuestiones importantes. Tercero, porque esta decisión de Cobos es difícil de encontrar en el arco político argentino: hace años que un político no tomaba una decisión de tamaña magnitud y que seguramente significará la destrucción de su futuro político. Y pensar que todavía quedan 3 años y medio de gobierno. Es increíble el desgaste del gobierno de CFK en tan solo 7 meses de gobierno. Evidentemente no sabe gobernar.
Pero, dejando de lado la decisión de Cobos, máximo culpable para el oficialismo al cual él pertenece, el trasfondo político es mucho más amplio: en realidad como viene transcurriendo en los últimos 50 años en la historia política argentina, la votación del senado mostró, otra vez, la feroz interna del peronismo. Hubo 11 senadores peronistas que votaron en contra del proyecto oficial; los más conocidos son Reutemann (ex gobernador de Santa Fe), Adolfo Rodríguez Saá (ex presidente de la nación y ex gobernador de San Luis), Carlos Menem (ex presidente de la nación y ex gobernador de la Rioja), Chiche Duhalde (esposa del ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Alberto Duhalde) y Juan Carlos Romero (ex gobernador de Salta) entre otros. Es decir, hoy se quiere elevar a Cobos como el responsable del proyecto de las retenciones móviles. Pero en realidad lo que hizo fracasar el proyecto fue la negativa de muchos senadores del propio partido que no estaban de acuerdo con el manejo que CFK hizo del tema ni con el propio gobierno.
Estas internas peronistas fueron y son conocidas en la historia política Argentina. La última fue la pelea entre Duhalde y Kirchner en 2005 cuando “el pingüino” apabulló al “cabezón”. Pero a Duhalde nunca hay que darlo por muerto. Por que siempre vuelve...En 1999 Menem le quito el respaldo político y partidario a Duhalde y luego del asesinato de José Luis Cabezas en Pinamar, lugar de veraneo de Duhalde, le quito la chance de que sea presidente de la nación en las elecciones de octubre de 1999, las cuales ganaría la coalición Frepaso-Radical con Fernando de la Rua y “Chacho “Alvarez a la cabeza. Mucho consideraban a Duhalde un cadáver político pero se levantó...y en 2002 era presidente del modo más trágico para la democracia argentina: elegido por el senado luego de la renuncia del ex presidente De la Rua en diciembre de 2001.
Dejando de lado que fue una sesión ordinaria como tantas otras donde los legisladores no se ponen de acuerdo, lo grave es notar que detrás de toda la cuestión (a favor o no del proyecto) estaba la temida interna del peronismo. Porque muchos senadores votaron principalmente por despecho hacia el oficialismo. Eran peronistas excluidos marginados luego que el tornado K asomara en la escena política en 2003 y se manejara con los mismos métodos y mecanismos que tanto se le criticaron al hoy anciano Carlos Menem. Había pasado en 1983 con la fórmula de Luder- Bittel cuando el pueblo argentino, mayormente peronista y con gran oportunidad de devolverle al peronismo el gobierno rechazó y le dio la espalda a la conducción de ese entonces del movimiento justicialista para volcarse hacia el radical Raúl Ricardo Alfonsin. Era trágica para la democracia, la pluralidad de ideas y la paz social el recuerdo del entonces candidato a gobernador bonaerense y jefe del PJ bonaerense Herminio Iglesias cuando en el acto de fin de campaña quemó un ataúd que representaba al radicalismo. La gente sintió el impacto y votó por la negativa hacia el proyecto que ese sector del peronismo representaba.
Lamentablemente, la interna peronista y el partido que parió el General ese lejano 17 de octubre de 1945 es el timón de las decisiones trascendentes en la política de nuestra Argentina. Hoy como en antaño, la suerte del país parece definirse en el partido justicialista. Lo que pasó hoy no es más que la propia contradicción del ser argentino. Allá en los años 20, Scalabrini Ortiz en su premiada obra magna “El hombre que está sólo y espera”¹ hizo una descripción de las características del “ser nacional” y vaya que no estaba equivocado el hombre.
Para desgracia de nuestro destino, las oscilaciones de nuestro bienestar y economía están supeditadas a las internas y conflictos dentro del partido político más importantes del país. Ojalá vayamos hacía un régimen menos presidencialista como los europeos donde además del presidente hay una primer ministro que amortigüé estas crisis del presidencialismo y logre consensos. Nuestro país se merece virar hacia un sistema parlamentarista. En todo el mundo, el sistema presidencialista sólo es “exitoso” en los Estados Unidos. No tengo memoria en los últimos 30 años de gobiernos exitosos con un sistema tan rígido como el presidencialismo. Los países más exitosos y con menos desigualdad del planeta tienen regímenes con presidente y primer ministro más flexibles para evitar crisis sistémicas.





Buenos Aires, 17 de julio de 2008




¹ Raúl Scalabrini Ortiz, el Hombre que está sólo y espera, librerías anaconda, 1931, Buenos Aires.

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