viernes, 22 de agosto de 2008

Debate I: La inconsistencia en la retórica económica del gobierno

Por Desiderio Fernández*
A lo largo del tiempo los gobiernos peronistas han incurrido en discursos que desde mi punto de vista, adolecen de una inconsistencia en su retórica. ¿A qué me estoy refiriendo? Ayer como hoy, el gobierno peronista ha tomado medidas de política económica a expensas (y en contra) del pueblo obrero y la clase media. Las medidas que realizó en el pasado (con Menem, privatizaciones y desmantelamiento del estado de bienestar, desregulación de distintos mercados como el de salud y de trabajo, sobre-valuación del tipo de cambio real lo cuál destruyo la industria nacional y elevo el desempleo a tasas nunca antes vistas en la historia argentina) y las que actualmente realiza el gobierno de CKF (destrucción del sistema estadístico nacional, otorgamiento de subsidios sin discriminación, retroalimentación de la inflación vía políticas imprudentes monetarias y fiscales, incapacidad para orientar la inversión hacia sectores estratégicos, no formación de una burocracia profesional-técnica elegida en base al concurso público, etc.) perjudican en forma excluyente a sus mismas bases electorales: el pueblo obrero y la clase media.
Con Menem fue el apogeo de este tipo de políticas que uno creyó que no iban a volver a repetirse. Pero por desgracia de nuestro destino, como somos un país cíclico volvemos a cometer los mismos errores. Ayer como hoy. El gobierno con las medidas que toma esta lastimando a la propia población que la depositó en los máximos cargos de gobierno. Es decir, como pasó con Menem, el gobierno está traicionando a su base electoral. No es nueva esta conducta del peronismo. En nombre de Perón se cometieron muchas desgracias en contra del pueblo. El peronismo comete el error que le endilga a sus opositores: de soberbio y tirano. Sino se está con la línea de pensamiento del gobierno, se es gorila y apátrida. Si se está a favor, se es un argentino noble y genuino. Ni un caso ni el otro. Así como en la economía se la quiere dividir entre Ortodoxia vs. Heterodoxia, lo mismo quieren hacer con el pueblo argentino. Se lo intenta dividir.
En la década de los noventa, la caída del gobierno de la URSS y la destrucción del comunismo como sistema económico viable significó que el capitalismo salió airoso en esta disputa ideológica sobre cuál de los dos sistemas era el mejor para lograr el crecimiento y el tan ansiado desarrollo económico. Porque en definitiva los pueblos lo que quieren es desarrollarse, entendiendo esto como el incremento del bienestar y mejoramiento en el nivel de vida de sus ciudadanos y la libertad plena de su pensamiento y acción. El problema viene cuando los gobiernos equivocan este camino o cuando peor, cuando en su nombre realizan políticas económicas que van en contra del mismo. Actualmente, la teoría económica a diferencia de los años 20 y 30, tiene herramientas y fundamentos prácticamente científicos a las cuestiones del desarrollo y el crecimiento económico.
En conclusión, las groseras fallas de las políticas económicas en general y en especial del peronismo en los últimos 19 años, serían producto de errores en la interpretación de los problemas y segundo en las herramientas para solucionarlos. Aunque es dudoso, que con economistas formados en los mejores centros de economía y con acceso periódico a las últimas discusiones y estado de la economía, éstos fallen tan rotundamente en sus diagnósticos y recetas. Si en la economía y/o política hubiera mala praxis deberíamos importar economistas y dirigentes.
Quizás, siendo contemplativo con la historia uno podría decir que Menem fue producto de sus “circunstancias y momentos”. Las reformas que él propicio fueron generales en todo el mundo, desde América latina hasta Europa oriental. Prácticamente no había forma de escapar al “pensamiento único” que avasalló a todo el mundo luego de la caída del sistema comunista.
Pero 19 años después, no hemos aprendido la lección de la historia. Seguimos siendo una sociedad inmadura. El tiempo no nos hizo recapacitar ni aprender de nuestros errores. La soberbia que se ve y expresa en cada acción de gobierno de CFK es la misma que tenía Menem. O acaso cuando se aprobó hace horas el proyecto de retenciones móviles en la cámara de diputados y estos aplaudían y se abrazaban no les recordó cuando en el mismo recinto se votó la venta de YPF, Gas del Estado y demás empresas públicas. La misma euforia y algarabía invadía el alma de esos diputados, distintos en nombres la mayoría pero igual de equivocados que los de antaño.
Lamentablemente la economía no puede hacer experimentos controlados como si puede hacer la física y la química. Las nefastas medidas económicas tienen su prueba y testeo en las calles de todo el país. Y en la situación laboral y social de todo el pueblo. No recuerdo quién dijo que “no hay mejor verdad que la realidad”. Pero es así.
El gobierno de CKF como los últimos gobiernos peronistas invocan sus medidas de política económica para re-distribuir el ingreso y mejorar la desigualdad social de su base electoral. Pero en realidad con sus medidas inadecuadas siempre terminan traicionado al pueblo que con esperanza y fe los votó. Es decir, se cumple en la Argentina, la fábula del escorpión y la rana.
De esta manera se puede apreciar la inconsistencia en la retórica populista del gobierno con sus medidas efectivas. Ojala el pueblo algún día se de cuenta de estas cuestiones y no se deje engañar ante falsos espejismos. Por eso la importancia hoy más que nunca, de un pueblo educado y despierto.
* nombre de de escritura del autor

Buenos Aires, 10 de julio de 2008.

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